El 30 de junio de 1923 era asesinado el hermano del general Juan Vicente Gómez

Juancho Gómez, primer vicepresidente de Venezuela y gobernador de Caracas, murió en su dormitorio en el Palacio de Miraflores la noche del 30 de junio de 1923.No fue una muerte común la del hermano del presidente vitalicio Juan Vicente Gómez, quien era el primero en la línea de sucesión de la hegemonía de los Gómez. Juan Crisóstomo Gómez, de 63 años, fue asesinado: le dieron 27 puñaladas.

Juanchito Gómez, como también era conocido, acostumbraba a levantarse de madrugada e iba a la cocina a tomar su café. Como ese día no lo hizo, los trabajadores fueron hasta su habitación a ver qué pasaba, la encontraron cerrada, algo que no acostumbraba, no se atrevieron a abrir y llamaron al coronel Eloy “El Indio” Tarazona, quien encontró al vicepresidente asesinado en su cama.

Una vez enterado del asesinato, Gómez ordenó su entierro inmediato y, como acostumbran a hacer las dictaduras, achacó el crimen a la resistencia e inició una persecución que llevó a la cárcel a los adversarios del régimen, entre ellos el poeta Francisco Pimentel, “Job Pim”, y el caricaturista Leoncio Martínez, “Leo”, quienes luego fueron liberados.

Sin embargo como acostumbra a demostrar la Historia, los responsables del crimen estaban en el círculo más cercano de los Gómez. Los problemas de salud del Benemérito habían abierto el debate de la sucesión.
La posible sucesión dividía la política de la época entre los “juanchistas”, viejos militares que acompañaron a Gómez en la conquista del poder y los «vicentistas», familiares y amigos de José Vicente Gómez Bello, “Vicentico”, el segundo vicepresidente, hijo del Benemérito con su concubina Dionisia Bello.
Dionisia quería que una de sus hijas, Margarita, se casara con Santos Matute Gómez, del clan de los Gómez, matrimonio que le daría más cercanía con el Benemérito, pero Juancho impidió la boda, el rompimiento provocó el suicidio de Margarita y la promesa de una venganza por parte de Dionisia.

Al parecer Juanchito, quien no tenía esposa, novia, ni amiga, siempre estaba rodeado de jóvenes militares y de los llamados «patiquines caraqueños», uno de ellos era Isidro Barrientos, un joven oficial.

Cuentan algunos que el crimen era mucho más íntimo que político. Al parecer el vicepresidente acababa de romper su relación con Barrientos por otro oficial. El rompimiento fue aprovechado por la vengativa Dionisia para convencer al joven de asesinar a Juancho. A cambio recibiría seguridad, ascensos militares y otras prebendas y la noche del 30 de junio se cometió el asesinato.

Tras el crimen Barrientos quería irse del país, ofreció en venta su casa y el Benemérito se enteró y descubrió la intriga, acusó a Barrientos y a otros dos del crimen. Fueron condenados a 20 años de cárcel en La Rotunda, pero al poco tiempo “La Sagrada”, la policía el régimen, los sacó de la cárcel y asesinó.

A su hijo José Vicente, el Benemérito le quitó cargo y el rango militar y le ordenó irse del país junto a su mamá Dionisia Bello, y murió al poco tiempo de tuberculosis en París.

Luego Gómez reformó la Constitución, eliminó las vicepresidencias y gobernó hasta su muerte en 1935.

 

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